EL PROYECTO COMO SENTIDO DE VIDA EN LA TERCERA EDAD.

En este artículo se abordará la temática sobre el proyecto, su significado y cómo influye esto en la tercera edad.

Es conveniente empezar a definir qué se considera tercera edad, la podemos definir como etapa de la vida humana que inicia aproximadamente a los 65 años de edad en adelante. Esta marca puede variar de acuerdo a las condiciones de salud y bienestar de la persona, así como de acuerdo a su estado anímico.

Planteamos que se puede llevar a cabo un envejecimiento activo. El Modelo de Envejecimiento activo apunta a la plena realización de todas las dimensiones del ser humano. Supone no sólo un buen estado de salud sino la participación social y la realización personal. Se define al envejecimiento activo como el «proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez» (OMS, 2002, 79). El término activo refiere no sólo a la capacidad para estar físicamente activo, sino además, a una implicación continua en cuestiones sociales, económicas, espirituales, culturales y cívicas. En consecuencia, se postula que «si se quiere hacer del envejecimiento una experiencia positiva, una vida más larga debe ir acompañada de oportunidades continuas de autonomía y salud, productividad y protección» (Peggy, 2001, 15).

PROYECTO PARA LA TERCERA EDAD
PROYECTO PARA LA TERCERA EDAD

El proyecto es aquello que nos mantiene en un camino contínuo, como un motor para favorecer la continuidad de la vida. El hombre en las diferentes etapas de la vida se propone diversos proyectos.

Debemos definir qué es el proyecto y qué significa el proyecto de vida. El proyecto es un pensamiento, una idea, una intención o propósito de realizar algo. De un modo genérico, un proyecto es un plan que se desarrolla para realizar alguna cosa. Tiene como característica es único.

El proyecto de vida, o plan de vida, refiere a la orientación y el sentido que una persona le da a la vida. Favorecen al conocimiento propio que tienen como finalidad alcanzar de forma realista los sueños o hallar el sentido de nuestra misión personal.

El plazo y los elementos que lo conforman son de suma importancia en la elaboración de un proyecto. Puede ser proyecto de vida de corto plazo, el plan se reduce a objetivos para ser alcanzados en menos de un año, los de mediano plazo cubren un período de uno a cinco años, y los de largo plazo son proyecciones de más de cinco años.

Por eso sostenemos que los proyectos sostienen la vida, y la vida acaba cuando acaban los proyectos.

Al haberse extendido la esperanza de vida, restan muchos años luego de la jubilación en los que se dispone de mayor tiempo libre. Sin embargo, debido a la pérdida de un proyecto laboral, que seguramente ha abarcado gran parte de la vida, se producen reorganizaciones en la constitución de la identidad personal y ocupacional, lo cual requiere elaborar cuestiones relacionadas con la pérdida de un lugar social de pertenencia, del ámbito socializador del trabajo y fundamentalmente la posibilidad de elaborar nuevos proyectos. Aisenson  plantea que «la manera en que el individuo sobrelleve esta etapa del ciclo de vida dependerá de la identidad que logró constituir y del apoyo social recibido (…) así como de las posibilidades de construir y redefinir proyectos, a partir de la visualización de los propios recursos y la movilización de estrategias que permitan ponerlos en marcha»  (Aisenson, 2002:113).

En terapia se puede llevar a cabo un proceso de búsqueda y organización de este proyecto. Como un medio para que a través de la actividad y experiencia, el paciente lograr llevar a cabo todos los procesos tendientes para alcanzar resultados óptimos.

Este artículo es meramente informativo, y no reemplaza un tratamiento terapéutico. Así mismo podes ponerte en contacto con nosotros para consultar turnos disponibles para atención.

Referencias

1. Aisenson, D., Figari, C., Monedero, F., Legaspi, L., Batlle, S., Sarmiento, G., Marano, C., Vidondo, M., Bornemann, M. & Kosak, A. (2002). La transición de los jóvenes que finalizan la escuela secundaria y los adultos mayores jubilados: proyectos y recursos personales. En D. Aisenson (Ed.), Después de la escuela. Transición, construcción de proyectos, trayectorias e identidad de los jóvenes (pp. 89-131). Bs. As.: Eudeba.

2. Organización Mundial de la Salud (2002). Envejecimiento activo: un marco político. Contribución de la OMS a la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento.

3. Peggy, E. (2001). Salud y envejecimiento. Un documento para el debate. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Secretaría General de Asuntos Sociales Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO).

Un comentario en “EL PROYECTO COMO SENTIDO DE VIDA EN LA TERCERA EDAD.

Deja un comentario