TRASTORNO HISTRIONICO DE LA PERSONALIDAD.

Se caracteriza por una necesidad marcada de atención por parte del entorno, superficialidad y variabilidad emocional. Todas estas características se encuentran en la base de la aparición de comportamientos de tipo seductor o manipulador en las relaciones sociales.

TRASTORNO HISTRIONICO DE LA PERSONALIDAD
TRASTORNO HISTRIONICO DE LA PERSONALIDAD

Un aspecto que une la Histeria (que se transformó en Trastorno Histriónico a partir del DSM III) con el Trastorno Histriónico de la Personalidad (con mecanismos más arcaicos) es el estilo cognitivo de tipo impresionista (Horowitz, 1977, 1995, 1997). Las personas con este tipo de trastorno inhiben el procesamiento de la información para contener emociones muy intensas, que no logran gestionar de otra manera (“la belle indifférence”).

Esta inhibición afectiva a menudo se alterna con una expresión emocional excesiva, con el objetivo de obtener atención y respuestas de los demás. Así, la atención del histriónico está en gran parte orientada a evaluar si los demás le prestan atención (Gabbard, 2002). Las reacciones que los pacientes con Trastorno Histriónico de la Personalidad tienen hacia sus arrebatos emocionales se parecen, aunque de forma atenuada, al Trastorno de Identidad Disociativo.

Otros dos mecanismos básicos de este trastorno son la identificación (MacKinnon, Michels, 1971) y la emotividad misma, que sirven para evitar que la persona entre en contacto con cualquier actitud o estado afectivo auténtico hacia sí mismo o los demás.

Un entorno familiar con dificultades emocionales o relacionales (unos padres demasiado distraídos, deprimidos o irritados por las necesidades de desarrollo del hijo) puede entrar en interacción con un niño que ya tiene sus dificultades de base. Así que (en el primer año de vida para el Trastorno Histriónico de la Personalidad, más tarde para la Histeria) de esta interacción de factores puede surgir un niño que no logra reconocer y metabolizar su propia experiencia emocional, fracasando sucesivamente en la gestión de los estados afectivos más intensos y dolorosos.

El caso

María no se siente cómoda cuando no es el centro de la atención, siempre está rodeada de gente y quiere ser la que más destaca, se apaga y se pone triste cuando se queda sola. También cambia de estado de ánimo rápidamente y a menudo. Cuando cuenta algo, lo hace siempre desde su punto de vista personal, no se pone en el lugar del otro. A veces levanta mucho su tono de voz, tanto que sus amigos bromeando la llaman “el cantante lírico”. Una vez se fue con su amiga al Museo Nacional, diciendo que era muy amiga del director y que podrían entrar gratuitamente. En realidad las dos se quedaron sin entradas, y se descubrió que María había visto al responsable del Museo una sola vez, en un local donde trabajaba como camarera. Desde hace nueve meses María participa en un grupo de psicoterapia. Este tipo de tratamiento parece beneficiarla mucho, además contribuye a que el grupo esté más motivado y sea más enérgico. Estas características de María hacen pensar que puede presentar un Trastorno Histriónico de Personalidad (TPH).

Clasificación DSM V & CIE 10

El Trastorno Histriónico de Personalidad (DSM V) se caracteriza por un patrón dominante de emotividad excesiva y búsqueda de atención, que comienza al principio de la edad adulta, y se manifiesta en diferentes contextos por  5 o más de los hechos siguientes:

  1. Se siente incómodo en situaciones en las que no es el centro de la atención.
  2. La interacción con los demás se caracteriza con frecuencia por un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado.
  3. Presenta cambios rápidos y expresión plana de las emociones.
  4. Utiliza constantemente el aspecto físico para atraer la atención.
  5. Tiene un estilo de hablar que se basa excesivamente en las impresiones y que carece de detalles.
  6. Muestra autodramatización, teatralidad y expresión exagerada de la emoción.
  7. Es sugestionable (es decir, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias).
  8. Considera que las relaciones son más estrechas de lo que son en realidad.

Según la Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del Comportamiento (CIE-10), el Trastorno histriónico de la personalidad (F60.4) se caracteriza por:

  1. Tendencia a la representación de un papel, teatralidad y expresión exagerada de las emociones.
  2. Sugestionabilidad y facilidad para dejarse influir por los demás.
  3. Afectividad lábil y superficial.
  4. Búsqueda imperiosa de emociones y desarrollo de actividades en las que ser el centro de atención.
  5. Comportamiento y aspecto marcados por un deseo inapropiado de seducir.
  6. Preocupación excesiva por el aspecto físico. Pueden presentarse además: egocentrismo, indulgencia para sí mismo, anhelo de ser apreciado, sentimientos de ser fácilmente heridos y conducta manipulativa constante para satisfacer las propias necesidades.

Se incluye: La Personalidad psicoinfantil e histérica; El Trastorno psicoinfantil e histérico de la personalidad.

Personalidad histérico-histriónica según PDM-2

Según la clasificación diagnóstica PDM-2, las personas con rasgos de personalidad de tipo histérico-histriónico presentan preocupaciones relacionadas con el género, la sexualidad y su relación con el poder. Con respecto a la presentación externa, suelen darse comportamientos de tipo extravagante, seductor y de búsqueda de atención.

De manera inconsciente, puede existir una percepción del propio sexo como débil, defectuoso o inferior, y del sexo opuesto como poderoso, aterrador y envidiable (Horowitz, 1991, 1997; McWilliams, 2011).

Antes de que el DSM-III (APA, 1980), introdujera el diagnostico del trastorno de personalidad histriónica, la mayoría de los investigadores psicoanalíticos utilizaban el termino “histeria” en la descripción de las personas con este tipo de rasgos y organización neurótica, y el término “histriónico”o “histeroide” para las personas en los rangos de organización límite y psicótico.

Las personas con rasgos histéricos-histriónicos tienden a la búsqueda de poder mediante la seducción de las personas del género sobrevalorado. Dicho uso de la sexualidad se ha considerado como una función defensiva, dirigida a evitar sentimientos de debilidad o temor, y ganar sensación de poder sobre el sexo opuesto. La intimidad sexual puede ser fuente de conflicto, tanto en relación con sentimientos de vergüenza inconsciente acerca del propio género como por temores relacionados con la posibilidad de ser dañado por el otro. Como consecuencia, pueden aparecer comportamientos dirigidos a exagerar su sexualidad de forma exhibicionista, aunque también a la evitación o menor receptividad, en un esfuerzo inconsciente por compensar estos sentimientos y preocupaciones.

Existe temor a la sobreestimulación procedente de su propio mundo interno, ya que sus propios sentimientos y deseos provocan reacciones de ansiedad. Este miedo a verse sobrepasado por los afectos puede expresarse en una forma auto-dramatizada de expresión, como si las emociones fueran inconscientemente ridiculizadas al exagerarlas. El estilo cognitivo puede considerarse impresionista (Shapiro, 1965), también pueden aparecer síntomas físicos de carácter inexplicable en relación con conflictos de disociados (conversión). El comportamiento, especialmente en el ámbito sexual, a pesar de ser impulsivo, suele ser considerado como no relacionado con sus propios estados internos. Igual que ocurre en las personalidades narcisistas, existe una búsqueda de atención dirigida a auto-afirmarse, aunque las cualidades exhibicionistas y competitivas suelen limitarse al ámbito de la sexualidad y el género. Fuera de estas áreas, existen competencias para establecer relaciones de apego cálidas y estables.

Referencias.

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th edition, DSM-5. American Psychiatric Publishing.
  • American Psychiatric Association (2000). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4th Edition, Text Revision (DSM-IV-TR). American Psychiatric Publishing.
  • American Psychiatric Association (1980). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 3rd Edition (DSM-III). Washington, DC: Author.
  • Horowitz, M. (1997). Psychotherapy for histrionic personality disorder. Journal of Psychotherapy Practice and Research, 6, 93-104.
  • Horowitz, M. (1991). Hysterical personality style and the histrionic personality disorder. Northvale, NJ: Aronson.
  • Lingiardi, V. y McWilliams, N. (Eds.). (2017). Psychodinamic Diagnostic Manual Second Edition PDM-2. New York: The Gildford Press.
  • McWilliams, N. (2011). Psychoanalytic Diagnosis: Understanding personality structure in the clinical process (2nd. ed). New York: Gilford Press.
  • Shapiro, D. (1965). Neurotic styles. New York: Basic Books.
  • World Health Organization (1992-1994). International statistical classification of diseases and related health problems tenth revision ICD-10. World Health Organization.

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