LA INSATISFACCIÓN PERSONAL.

Puede llegar a afectar todas las áreas de la vida.

A lo largo de nuestra vida es natural sentir insatisfacción, bien sea en relación a nuestra vida personal, sentimental o profesional. Sin embargo, cuando esa insatisfacción dura demasiado tiempo termina por crearte malestar, limita tu vida y cada vez sientes más dificultad en tus relaciones o contigo mismo. ¿Por qué te sientes insatisfecho o insatisfecha? ¿Cómo superar esa sensación?

INSATISFACCIÓN PERSONAL
INSATISFACCIÓN PERSONAL

En principio, esta emoción, estado de ánimo y también interpretación sobre lo que está ocurriendo no es del todo negativa. La insatisfacción forma parte de nuestra vida y nos ayuda a descubrir qué es lo que necesitamos cambiar en nuestras vidas; pero… ¿es realmente ese cambio algo que quieres o lo que te da miedo afrontar? La insatisfacción te ayuda a conseguir cambios concretos que necesitas, pero si esa insatisfacción terminar por ser constante, el problema es otro.

La insatisfacción que no ayuda

Cuando no te sientes satisfecho o satisfecha con algún aspecto de tu vida, eso implica que estás haciendo una valoración negativa sobre lo que ocurre y te enfocas en lo que quisieras realmente tener, vivir o experimentar. Esto supone desconectar de lo que realmente está ocurriendo y centrarte en una serie de alternativas que realmente no están sucediendo, lo cual genera aún más frustración e insatisfacción.

Por supuesto, puedes mejorar tu vida en cualquier aspecto, y eso es algo que llega con acciones diferentes y con constancia. La insatisfacción, en principio, es una emoción que te ayuda a conseguir esos cambios (la insatisfacción es en realidad el principio de un proceso de cambio personal; quieres cambiar porque ya te cansaste de lo que ocurre). El problema está cuando esa insatisfacción no está en lo que haces tú… sino en lo que ocurre a tu alrededor (tu contexto, pareja, personas, situación, compañeros, trabajo, etc.).

Cuando tu insatisfacción está relacionada con factores externos, como el comportamiento de los demás, sus características, el contexto, las situaciones, etc., tenemos un problema diferente. ¿Por qué? Sencillamente porque no puedes controlar lo que ocurre a tu alrededor ni a las personas con las que te relacionas o convives, de forma más íntima o superficial.

La insatisfacción es un estado emocional desagradable, cercano a la ira y a la frustración, que proviene de hacer una valoración sobre ti (lo que crees que necesitas y mereces en relación al otro) y el entorno o los demás en base a una comparación: siempre puede haber «más y más». Pero la comparación es un absurdo. Todo más te lleva a otro más, y así indefinidamente. Así es cómo la insatisfacción termina por ser un estado habitual en tu vida: siempre ves motivos para sentir esa emoción y terminas por valorar tu realidad de una forma negativa.

¿Qué es lo que hace que nunca te sientas satisfecho o satisfecha? Poner el foco en el mundo exterior y valorarlo como la fuente de tu bienestar. El mundo exterior es algo que no puedes controlar, por lo tanto, tener expectativas o tratar de controlarlo siempre te llevará a la frustración, ansiedad y falta de satisfacción personal.

Cómo solucionarlo

La insatisfacción es un punto de vista, pero ante todo una sensación y estado emocional desagradable; por lo tanto, la solución está en aprender a entender y a gestionar no solo esa emoción, sino todas las emociones relacionadas (insatisfacción, inseguridad, frustración, miedos, etc.). Todas las valoraciones que haces provienen de emociones que te anclan a esa forma de sentir, interpretar lo que ocurre y vivir.

La insatisfacción suele estar relacionada con la inseguridad (motivo por el cual valoras en base a comparaciones o, por el contrario, quieres conseguir cambios personales pero no terminas de pasar a la acción). Tus emociones están contigo cada segundo del día. Somos seres sociales y ante todo emocionales. Al estar siempre emocionados, la emoción no solo te influye en tu estado de ánimo, sino en cada decisión que tomas, en tus acciones, en tu forma de interpretar y valorar lo que ocurre, a ti mismo y a los demás.

No puedes controlar el mundo, solo aceptarlo y aprender a mirarlo con apertura. El miedo y la inseguridad son emociones que te hacen focalizarte solo en lo que temes o no te gusta. Desde tu cambio, todo lo demás cambiará, ya que cambiará tu enfoque y mirada.

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