EL IMPACTO DE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS EN LOS CASOS DE LA AGORAFOBIA.

La agorafobia es, ante todo, un trastorno psicológico que forma parte de los trastornos de ansiedad, categoría en la que quedan englobadas alteraciones mentales basadas en una manera disfuncional de gestionar nuestros pensamientos y emociones cuando algo o alguien nos hace sentir ansiosos (y que, como resultado, hace que nos sintamos de esa manera con mucha frecuencia). En concreto, las personas que desarrollan agorafobia están muy predispuestas a sufrir intensos ataques de ansiedad ante situaciones en las que perciben que sería complicado huir de un peligro si este apareciese y/o en las que no podrían disponer de ayuda en caso de que les pasara algo malo (como por ejemplo, sufrir el propio “pico” de ansiedad). Por ello, alguien con agorafobia adopta una serie de patrones de conducta basados en la evitación de esos lugares “amenazantes”, que al contrario de lo que se suele pensar, pueden ser tanto lugares abiertos (una calle ancha y muy transitada) o cerrados (un ascensor): lo importante es el grado en el que la persona percibe que en ese sitio está protegida o puede disponer del apoyo de alguien implicado en su bienestar.