LA DEMENCIA.

La demencia es un síndrome clínico, que normalmente cursa con cronicidad o de naturaleza progresiva, que se caracteriza por un déficit de las funciones cognitivas, que afecta principalmente a la memoria, el comportamiento, la orientación, la capacidad de aprendizaje, la lógica de pensamiento, el juicio y al lenguaje. Este deterioro cognitivo tiende a ir posteriormente acompañado de un deterioro en aspectos emocionales, la motivación y el comportamiento social. Entre los más frecuentes tipos de demencia podemos encontrar: Demencia senil Demencia vascular Demencia frontotemporal Demencia de cuerpos de Lewy Enfermedad de Alzheimer

LA ENFERMEDAD DE PARKINSON.

La enfermedad de Parkinson afecta a las regiones del cerebro que producen dopamina, un neurotransmisor que permite los movimientos voluntarios y precisos (finos) además de otras funciones no relacionadas con la motricidad. Los síntomas principales de esta enfermedad, descrita por James Parkinson en 1817, incluyen los temblores en reposo, la rigidez muscular y la afectación del habla y de la marcha. El Parkinson suele iniciarse entre los 50 y los 60 años, aunque no es infrecuente que empiece a partir de la década de los 30. El curso de esta enfermedad es crónico y normalmente provoca incapacidad severa en la persona que la sufre al cabo de unos 10 años. Si bien algunos tratamientos pueden aliviar los síntomas, una vez desarrollada la enfermedad de Parkinson no tiene cura.

¿QUÉ SON LOS TRASTORNOS NEUROCOGNITIVOS?.

El conjunto de entidades diagnósticas, conocidas como “trastornos neurocognitivos”, aparecen clasificadas en los manuales diagnósticos de trastornos mentales más usados, y se caracterizan principalmente porque las personas que padecen cualquiera de ellos presentan una afección cognitiva. Esta afección cognitiva está caracterizada por un deterioro en diversos procesos psicológicos básicos como la percepción, la atención, la memoria y en otras habilidades cognitivas. Este declive, cuando es pronunciado, causa malestar y dificultades para llevar a cabo las tareas cotidianas. Los trastornos neurocognitivos se componen de un conjunto de condiciones fundamentadas en un déficit pronunciado en diversos procesos cognitivos, que además son de índole neurobiológica. En caso de que fuera un ligero declive en estos procesos cognitivos, podría considerarse que es una consecuencia evolutiva del envejecimiento.