DEPRESIÓN ENDÓGENA: CUANDO LA INFELICIDAD LLEGA DESDE ADENTRO.

La depresión endógena presenta una serie de características propias que hacen que sea considerada un subtipo distinto. En la depresión endógena o melancólica los síntomas presentados por los sujetos tienden a centrarse en elementos de tipo vegetativo y anhedónico. Es decir, son síntomas vinculados a la falta de iniciativa, a la inacción. La característica principal de este tipo de trastorno depresivo es una muy marcada anhedonia o falta de disfrute ante la estimulación a nivel generalizado, junto con una elevada pasividad y falta de reactividad. Si bien la anhedonia es también un síntoma frecuente en la depresión mayor, en la endógena esta es mucho más marcada. Estos individuos no identifican su estado de ánimo como triste o deprimido sino que experimentan una sensación diferente que no son capaces de explicar del todo, sintiéndose por lo general vacíos. Es también común que presenten un cierto retraso psicomotor, en forma de enlentecimiento tanto físico como mental, y una cierta agitación interna e irritabilidad. Y es que los individuos con este trastorno suelen sentir un elevado nivel de angustia y culpabilidad, siendo uno de los tipos de depresión que supone un mayor riesgo de suicidio. Es también frecuente que tengan problemas de sueño como despertares tempranos. Otro elemento a tener en cuenta es que suele presentarse con un patrón estacional, siendo más frecuente durante el invierno, y en general los episodios depresivos suelen repetirse de forma recurrente en mayor medida que en otras tipologías. Además, suele haber un cierto empeoramiento matutino de los síntomas y el estado de ánimo.