EMIGRAR A OTRO PAÍS: RECONOCER Y SUPERAR EL DUELO MIGRATORIO.

Duelo migratorio: El dolor del emigrante. En ocasiones, el hecho de cambiar de país implica aspectos vinculados a nuestra salud mental más profundos que una simple nostalgia. La migración es un fenómeno conocido por desestabilizar a gran escala la vida de las personas que emigran a otro país, es un complejo proceso de reorganización personal al cambiar todo tu entorno: amigos, familia, idioma, costumbres, nivel social, etc. España es un ejemplo claro de movimiento migratorio bidireccional ya que cada año llegan miles de personas de diferentes países del mundo y desde 2008 han emigrado millones de españoles a otros países. Actualmente las probabilidades de tener que emigrar y que este fenómeno ocurra en nuestras vidas aumenta exponencialmente por diferentes razones voluntarias como estudiar o trabajar pero también son muchas las personas que, por condiciones de vida precarias o violentas, se ven forzadas a dejar sus países de origen para poder vivir dignamente. Sea cual fuere el motivo de la emigración, la persona experimenta en mayor o menor medida un proceso de elaboración de la pérdida de todo aquello que le era conocido y cotidiano. Este proceso, lo identificamos en psicología como duelo migratorio. El duelo migratorio afecta emocionalmente a la persona poniendo a prueba sus recursos psicológicos y su capacidad de adaptación. Las emociones que se movilizan durante este proceso son ambiguas y es de crucial importancia llevar a cabo una buena elaboración de éstas ya que de ello dependerá  el éxito del proceso.

LA PSICOLOGÍA Y LA EMIGRACIÓN.

Ir a vivir a otro país produce sentimientos de soledad, añoranza por el destierro .Emigrar se ha convertido en una acción cada vez más común debido a la facilidad que hay en la actualidad para viajar y al hecho de que los canales de comunicación son cada día más avanzados, facilitando la información. Sin embargo, el emigrar no es una decisión que deba tomarse a la ligera por varias razones de peso.  Lamentablemente, hay ideas erradas sobre el emigrar que han fomentado a la normalización de esta acción. Se ha hecho poco eco sobre los riesgos emocionales y psicológicos que pueden acarrear una mala o repentina decisión emigratoria.