ESTADO DE ÁNIMO Y EMOCIONES: ¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN?

¿Sabrías diferenciar entre tu estado de ánimo y las emociones que puedes estar sintiendo? Parecen lo mismo, pero en realidad no lo son. Ambas trazan particularidades que definen cómo te sientes en tu día a día. Parecen lo mismo, pero no es así. Estado de ánimo y emociones trazan dos fenómenos muy similares, pero distintos a la vez. Esa particularidad que limita cada dimensión nos permite conocer mucho mejor nuestro comportamiento, nuestro estado mental y la forma de interaccionar con el entorno. En realidad, aquello que sentimos lo es todo. Podríamos decir que la principal distinción entre una realidad y otra es el tiempo. Las emociones pertenecen al cuerpo y son las primeras en aparecer; lo hacen muy rápido. Más tarde llega la representación mental de las mismas, es decir, los sentimientos. Por último, acontece una fase más compleja en la que se pueden combinar muchos de estos sentimientos, dejándonos ya la impronta de un estado de ánimo concreto. Como podemos intuir, se trata de un proceso sofisticado que nos anima en una dirección u otra. Mientras unas parten de reacciones psicofisiológicas a estímulos concretos, el otro es más generalizado y depende de múltiples factores que no siempre podemos identificar. Por ejemplo, podemos llevar unos días con un estado de ánimo irritable y no saber muy bien la razón. Comprender la diferencia entre una dimensión y otra nos facilitará gestionarlas mucho mejor.

¿CÓMO AFECTAN LAS EMOCIONES A NUESTROS RECUERDOS? LA TEORÍA DE GORDON BOWER.

Desde la psicología encargada de estudiar cómo pensamos, cómo tomamos decisiones y cómo buscamos explicaciones sobre lo que percibimos, se dice muchas veces que los seres humanos intentamos hacer encajar entre sí las ideas hasta alcanzar un todo coherente que no deje lugar a la ambigüedad o la contradicción. Es lo que sugieren, por ejemplo, estudios sobre el Efecto Forer o el sesgo de confirmación. Sin embargo, en lo tocante a nuestra manera de recordar las cosas, este sistema de organizar coherentemente la realidad va mucho más allá de eso: intenta trabajar no sólo con las ideas, sino también con las emociones. Es lo que sugieren los estudios del famoso psicólogo cognitivo Gordon H. Bower.

BLOQUEOS EMOCIONALES: ¿QUÉ SON Y CÓMO PODEMOS SUPERARLOS?

El bloqueo emocional es una barrera psicológica que nos imponemos a nosotros mismos y que impide que podamos discernir con claridad en algunos aspectos de la vida. Todos, en algún momento de nuestra vida, notaremos este tipo de bloqueos psicológicos. Cuando ocurren, nuestra sensación es de total pérdida de control sobre la situación y sobre nosotros mismos. Nos quedamos paralizados, sin respuesta ante el contexto que estamos viviendo. Nuestras emociones nos secuestran y no nos dejan avanzar.

LA INSATISFACCIÓN PERSONAL.

Cuando no te sientes satisfecho o satisfecha con algún aspecto de tu vida, eso implica que estás haciendo una valoración negativa sobre lo que ocurre y te enfocas en lo que quisieras realmente tener, vivir o experimentar. Esto supone desconectar de lo que realmente está ocurriendo y centrarte en una serie de alternativas que realmente no están sucediendo, lo cual genera aún más frustración e insatisfacción. Por supuesto, puedes mejorar tu vida en cualquier aspecto, y eso es algo que llega con acciones diferentes y con constancia. La insatisfacción, en principio, es una emoción que te ayuda a conseguir esos cambios (la insatisfacción es en realidad el principio de un proceso de cambio personal; quieres cambiar porque ya te cansaste de lo que ocurre). El problema está cuando esa insatisfacción no está en lo que haces tú... sino en lo que ocurre a tu alrededor (tu contexto, pareja, personas, situación, compañeros, trabajo, etc.). Cuando tu insatisfacción está relacionada con factores externos, como el comportamiento de los demás, sus características, el contexto, las situaciones, etc., tenemos un problema diferente. ¿Por qué? Sencillamente porque no puedes controlar lo que ocurre a tu alrededor ni a las personas con las que te relacionas o convives, de forma más íntima o superficial. La insatisfacción es un estado emocional desagradable, cercano a la ira y a la frustración, que proviene de hacer una valoración sobre ti (lo que crees que necesitas y mereces en relación al otro) y el entorno o los demás en base a una comparación: siempre puede haber "más y más". Pero la comparación es un absurdo. Todo más te lleva a otro más, y así indefinidamente. Así es cómo la insatisfacción termina por ser un estado habitual en tu vida: siempre ves motivos para sentir esa emoción y terminas por valorar tu realidad de una forma negativa.

LAS EMOCIONES.

Las emociones más significativas son las que denominamos cómo emociones básicas (sorpresa, asco, miedo, felicidad, tristeza y enfado). Estas emociones básicas son parte del desarrollo natural de cada ser humano y son iguales para todos, independientemente del entorno del individuo. En general, son procesos relacionados con la evolución y la adaptación y tienen un trasfondo neural innato y universal. Además, tienen un estado emocional asociado característico, que podríamos llamar sentimiento.