ESTADO DE ÁNIMO Y EMOCIONES: ¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN?

¿Sabrías diferenciar entre tu estado de ánimo y las emociones que puedes estar sintiendo? Parecen lo mismo, pero en realidad no lo son. Ambas trazan particularidades que definen cómo te sientes en tu día a día. Parecen lo mismo, pero no es así. Estado de ánimo y emociones trazan dos fenómenos muy similares, pero distintos a la vez. Esa particularidad que limita cada dimensión nos permite conocer mucho mejor nuestro comportamiento, nuestro estado mental y la forma de interaccionar con el entorno. En realidad, aquello que sentimos lo es todo. Podríamos decir que la principal distinción entre una realidad y otra es el tiempo. Las emociones pertenecen al cuerpo y son las primeras en aparecer; lo hacen muy rápido. Más tarde llega la representación mental de las mismas, es decir, los sentimientos. Por último, acontece una fase más compleja en la que se pueden combinar muchos de estos sentimientos, dejándonos ya la impronta de un estado de ánimo concreto. Como podemos intuir, se trata de un proceso sofisticado que nos anima en una dirección u otra. Mientras unas parten de reacciones psicofisiológicas a estímulos concretos, el otro es más generalizado y depende de múltiples factores que no siempre podemos identificar. Por ejemplo, podemos llevar unos días con un estado de ánimo irritable y no saber muy bien la razón. Comprender la diferencia entre una dimensión y otra nos facilitará gestionarlas mucho mejor.

LA RELACIÓN ENTRE LA TIROIDES Y EL ESTADO DE ÁNIMO.

Tiroides y estado de ánimo están relacionados. De hecho, tal y como nos revelan varios estudios, las alteraciones en la tiroides pueden estar detrás de ciertos tipos de depresión. Un sutil aumento o una leve disminución de las hormonas tiroideas puede cambiar por completo el comportamiento de las personas. Sus preferencias, su conducta sexual, su apetito o sus actitudes se ven muy afectadas. Por tanto, la relación que existe entre tiroides y estado de ánimo es muy estrecha. De tamaño parecido a una bellota y con forma de mariposa, la glándula tiroides es una de las más importantes del cuerpo humano. Por eso, si comenzamos a sufrir problemas relacionados con ella, lo más probable es que nos acompañen desórdenes físicos y emocionales. Aún más, se sabe que la interacción tiroides-cerebro-emocionalidad es determinante incluso para la producción de la serotonina. Estudios como el llevado a cabo en el Hospital Universitario Carl Gustav Carus, de Alemania, nos explican que el hipotirodismo, por ejemplo, provoca que suframos un déficit en este neurotransmisor, relacionado como sabemos con el optimismo, el bienestar y la motivación. La tiroides es la glándula encargada de regular el metabolismo y de suministrar a nuestro cuerpo la cantidad de energía que necesita para realizar sus funciones básicas. Es decir, es la que establece a qué velocidad queman calorías nuestras células y el ritmo al que late nuestro corazón.