HAMBRE EMOCIONAL: QUÉ ES Y QUÉ SE PUEDE HACER PARA COMBATIRLA.

El hambre física o fisiológica, una vez que aparece, tiende a incrementarse gradualmente y puede satisfacerse con cualquier tipo de comida, de manera que se puede elegir una comida saludable sin problemas. Una vez que comes, no necesitas más, ya que experimentas la sensación de saciedad. Por el contrario, el hambre emocional se presenta de manera repentina con deseos de comer un alimento en específico, especialmente comida no saludable; sin embargo, una vez que logras satisfacer el antojo, esa “hambre” aparente no desaparece, pues quieres seguir comiendo. Desde pequeños, consciente o inconscientemente, vamos asociando la comida con las emociones. Por ejemplo, la sensación de seguridad de un bebé al tomar su leche en los brazos de papá o mamá; las recompensas con dulces o comida no saludable por haber obtenido un logro, ya sean buen comportamiento o altas calificaciones. Incluso, existe una frase popular que dice: “las penas con pan, son menos”, de manera que aprendemos que la tristeza, el abandono, el resentimiento, entre otras, se reducen con comer. En situaciones de tristeza o felicidad, la comida puede activar reacciones en el cerebro que son placenteras. Un ejemplo de esto son los chocolates, que desencadenan un compuesto llamado feniletilamina, la cual genera un estado de bienestar; además, el chocolate libera endorfinas y serotonina, por lo que es considerado un antidepresivo natural.