¿CÓMO LA PANDEMIA HA INFLUIDO EN EL DESARROLLO DFE LA HIPOCONDRÍA Y EL TOC?

El TOC, siglas de "Trastorno Obsesivo-Compulsivo", es una psicopatología caracterizada por dos elementos principales y que quedan reflejados en su nombre: las obsesiones, que son imágenes mentales o pensamientos intrusivos que aparecen una y otra vez generando un alto nivel de malestar en la persona; y las compulsiones, que son secuencias de acciones muy específicas que la persona se ve en la necesidad de realizar cada vez para intentar mitigar (a corto plazo) la influencia dañina de las obsesiones y permitir que su atención quede desplazada a otra cosa. Es decir, que mientras que el primer elemento genera un malestar instantáneo y que “invade” la conciencia de la persona impidiéndole pensar en otra cosa, el segundo le aporta un remedio momentáneo, aunque a la larga no hace más que agravar el problema porque hace que se le dé aún más importancia a las obsesiones y que la persona no se sienta protegida hasta que no lleva a cabo la compulsión cada vez. Por su parte, la hipocondría (a veces llamada de manera más oficial “trastorno de síntomas somáticos”, aunque este último término es más amplio y aborda también otras alteraciones similares) es una alteración psicopatológica en la que la persona desarrolla una fuerte ansiedad ante la creencia infundada de que sufre al menos una enfermedad. En casos así, el grado de malestar es tan fuerte que ni siquiera una visita al médico en el que se le hace un chequeo y se le asegura que todo está bien sirve para tranquilizar a la persona a medio y largo plazo, ya que rápidamente vuelve a interpretar ciertas experiencias como señal de que ha desarrollado una patología, normalmente severa. Así, la hipocondría vuelve a la persona muy propensa a caer una y otra vez en el autodiagnóstico, interpretando del modo más pesimista posible todo tipo de sensaciones o cambios en el cuerpo cuyas causas no conoce bien, y que realmente no tiene por qué indicar que sufre una enfermedad.