ANGUSTIA.

La angustia es un estado afectivo que causa malestar, sensación de sofoco, sufrimiento mental e incluso tristeza. Está relacionada con el temor (miedo irracional), la desesperación y, en muchos casos, con la incertidumbre. El miedo a la separación, el acoso en la escuela o en el trabajo o los pensamientos irracionales e intrusivos, entre otras situaciones, pueden provocar angustia. Aparece en situaciones en las que la persona se enfrenta a situaciones difíciles, donde hay un elemento amenazante (físico o psicológico), pero también en aquellas situaciones en las que la persona no ve claro el camino a seguir y, por tanto, vive una situación de incertidumbre.

LAS EMOCIONES.

Las emociones más significativas son las que denominamos cómo emociones básicas (sorpresa, asco, miedo, felicidad, tristeza y enfado). Estas emociones básicas son parte del desarrollo natural de cada ser humano y son iguales para todos, independientemente del entorno del individuo. En general, son procesos relacionados con la evolución y la adaptación y tienen un trasfondo neural innato y universal. Además, tienen un estado emocional asociado característico, que podríamos llamar sentimiento.

MIEDO, ¿QUÉ ES Y CÓMO TRATARLO?

Existen diferentes técnicas psicológicas para afrontar el miedo, las más utilizadas son: Las técnicas de exposición. Consisten en exponerse de forma controlada y prolongada al estímulo que activa el miedo hasta que disminuya la activación. La exposición puede ser en imaginación, en vivo o mediante dispositivos tecnológicos de realidad virtual. No solo deberemos exponernos a los estímulos, sino también a los propios síntomas que produce la activación psicofisiológica (aumento del ritmo cardíaco y respiratorio, sudoración, temblor, etcétera) para no desarrollar miedo al propio miedo.La desensibilización sistemática. Consiste en exponerse a los estímulos ansiógenos de forma gradual y progresiva, de acuerdo a una lista jerarquizada previamente establecida, con el objetivo de reducir la activación psicofisiológica.