TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD DEPENDIENTE.

El principal aspecto característico del Trastorno de la Personalidad por Dependencia es una necesidad generalizada y desmedida por recibir cuidados de otras personas (definición del Trastorno de la Personalidad por Dependencia del DSM V), algo que, desde luego, trae consigo una serie de problemas que impiden el desarrollo pleno del individuo en el ámbito social. A la hora de emitir un diagnóstico, es importante saber reconocer ciertos aspectos llamativos que podemos encontrar al recibir un paciente con dependencia emocional en la consulta: Son sumisos Estos individuos muestran comportamientos generalizados de sumisión, generando un desmesurado apego y miedo a quedarse sin el apoyo o protección de las personas a su alrededor. Es incapaz de tomar decisiones

TRASTORNO DE PERSONALIDAD POR EVITACIÓN.

El Trastorno de Personalidad por Evitación se caracteriza por inhibición social, miedo a los juicios negativos de los demás y sentimientos de no ser adecuado. La persona con este trastorno es muy tímida, muy sensible a los rechazos y a las críticas de los demás. Por esta razón tiende a reducir los contactos sociales aunque en realidad desearía mucho la compañía de los demás. Generalmente no es capaz de hablar en público y, si lo hace, enfatiza su propia modestia. Es un trastorno que puede evolucionar en una fobia social. Los pacientes con trastorno de personalidad por evitación presentan toda una gama de estados disfóricos (estados de ánimo desagradables con tristeza, ansiedad o irritabilidad) y, para su abordaje, siguiendo el criterio de la Terapia Cognitiva, es aconsejable enseñarles a examinar y tolerar cualquier estado de ánimo de este tipo.